Recuérdame.
Hay veces en las que, para alguien, algo que significo poco, queda olvidado. En cambio, para otros, algo cortito, insignificante, supone un gran período en su vida, el de olvidarlo, pues se equivocan.
Nada se olvida nunca, solo se supera y se asimila. Eso en ocasiones cuesta más que olvidar.
Por eso en el fondo siempre me quedará la tranquilidad, y la satisfacción, de que por mucho que te alejes de mí, me grites, me insultes, hagamos las paces, no nos hablemos, nos liemos y después me ignores, me digas que soy mala, que me voy a arrepentir, nunca me vas a olvidar. Dejaras a un lado los sentimientos, te volverás a enamorar tarde o temprano, lo superarás, vivirás feliz harás tu vida y tal vez no vuelvas a saber nada de mí, pero olvidarme? Jamás.Aquella vez, en la que me besaste por primera vez, en la que los dos estábamos nerviosos, rígidos, muertos de las ganas artos de haber esperado 2 días para poder tocarnos, y por fin llego ese día en el que por unos segundos no pensamos en otra cosa más que el uno en el otro, con la mente en blanco solo pendientes de aprovechar el momento.
Todas y cada una, de las sonrisas que poníamos al vernos, ir contigo cogidos de la mano dejando claro que tú eras mío y yo era tuya y con las mentes claras y confiadas con que eso no iba a cambiar, darte esos abrazos que tanto me gustaban, llenarte de besos en cada cruce de esquina, al final de cada conversación, en cada momento de silencio, al final de cada mirada, sabíamos que hacer y era inevitable hacerlo. Me encantaba poder besarte con tanta tranquilidad y ternura.
Sobre todo, extraño, poder sentirte. Estar acariciándote la espalda dulcemente con el pulgar, tocarte el pelo y con la otra mano el labio inferior, mientras acerco mi boca a la tuya; morderte suavemente los labios, y el mentón; tocarte despacito los brazos empezando por los hombros, y acabar en tu mano, en tu preciosa mano, y agarrarla fuerte pensando que no la iba a soltar nunca. Sentir lo que es tu respiración, en mi oreja, mientras te como lentamente el cuello, agarrándote de la cintura, con fuerza. Sentir como tus manos, recorren mi cuerpo, me acarician las costillas, y la barriga, y más acabo las caderas, mientras por detrás, me estás dando besos en el cuello, y yo extiendo mi cabeza hacia atrás, sobre tus hombros, y así lo dejo extendido. Poder sentir tu lengua, recorriendo mi boca, tocar la mía, jugar con ella, moverla rápido, y después lento, sacarla para coger aire, y seguir besándome con más fuerza que antes, y mientras tanto yo, de tanto en cuando, abro mis ojos para ver lo precioso que estas, cuando pones todo tu empeño en que el beso salga perfecto, y cierras esos ojos que tanta vergüenza me da que me miren fijamente, con una mirada consigues sonrojarme y hacer que sonría y gire la cara como una niña pequeña.
Extraño tu cariño, tus mimos, tus caricias, cada noche bajo cualquier techo, echo de menos tenerte conmigo para cuidarme y protegerme , y decirme todas esas cosas que me encanta que me digas, solo tú.
Cuanto te quiero
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