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domingo, 16 de enero de 2011

Erase una vez, en una parte del universo, un planeta muy cruel.
En Aquel planeta habitaban miles y miles de personas.
Por razones desconocidas, estas personas se consideraban superiores o especiales, solo por el echo de tener el tono de piel de color blanco, y este pensamiento provocaba que hubiera un desprecio mundial hacia todas las personas de otro color.
Un día ( ve tu a saber porque ), calló desde el más allá, un meteorito. Este meteorito traía consigo una gravísima enfermedad cutánea, que provocaba la muerte a los pocos días de padecerla. Y por lo visto, solo afectaba a las pieles más débiles al sol, las pieles blancas.
En el mundo hubo un terror colosal, puesto que todas las personas que tenían la piel blanca morirían, ricos o pobres, gordos o flacos, ambiciosos o humildes... y lo que es peor, no existía una cura.
Los habitantes empezaron a buscar millones de métodos científicos para volver su piel oscura, negra, resistente; pero no había modo alguno, estaban predestinados a morir simplemente por el echo de haber nacido ( contra su voluntad ) de aquel color tan claro.


Fue en ese momento, cuando alguien proclamó:
- Es triste, muy triste e injusto, que tu destino esté escrito solo porque nazcas de una manera u otra, eso se forma contra tu voluntad, no eres culpable de ello. Nosotros los negros, padecemos esta enfermedad que tanto teméis ahora vosotros durante toda nuestra vida y no podemos hacer nada por cambiarlo, de echo es más, no deberíamos porque tener que cambiarlo porque, los que tienen que cambiar no somos nosotros, sino los que nos hacen creer que tenemos que cambiar solo por no ser de su gusto, los que antes tiene que ser recapacitar son los últimos en hacerlo.
Ahora, vais a pagar por todo lo que nos habéis echo sufrir durante tantos siglos de injusticias, de malos tratos crueles e inhumanos contra nuestra voluntad y sin motivo alguno, ahora tendréis lo que os merecéis, todos vosotros.

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